El fa sostenido agudo del ‘höchste Lust!’ con el que concluye la obra no pudo colocarlo perfectamente, y en consecuencia debió abreviarlo para que no se rompiera. No importa: Waltraud Meier sigue siendo la ‘Isolda’ de nuestros tiempos –ya largos y felices- por poderío vocal, por capacidad actoral y por comprensión íntima del personaje. Lo que otras sobreactúan para enfatizar los tres caracteres distintos de los correspondientes actos, ella lo diferencia con matices, haciendo que prevalezca siempre su rango de princesa: es altiva cuando se la despecha, sensual en el amor que en el fondo siempre deseó, y entregada en el momento supremo.
Y además mantiene unos medios vocales sobresalientes: su voz aún conserva el mismo color cobrizo de su cabellera, tiene fuelle para rato e inteligencia para administrarlo, y si en el agudo apunta algún fondo…
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