Discos

El cansancio de matar un toro

Raúl González Arévalo

lunes, 5 de diciembre de 2005
G. Verdi: Les Vêpres Siciliennes (1855), grand opéra en cinco actos. Libreto de Eugène Scribe y Charles Duveyrier. Neilson Taylor (Guy de Montfort), Stafford Dean (le Sire de Béthune), Neil Howlett (le Comte de Vaudemont), Jean Bonhomme (Henri), Ayhan Baran (Jean Procida), Jacqueline Brumaire (la Duchesse Hélène), Pamela Bowdem (Ninetta), Bernard Dickerson (Daniéli), Gerald English (Thiabult), Michael Rippon (Robert), Nigel Rogers (Mainfroid). BBC Chorus. BBC Concert Orchestra. Mario Rossi, director. Ashely Lawrence, director de la música de ballet. Producción radiofónica de la BBC retransmitida el 15 de febrero de 1970, grabada en directo el 10 de mayo de 1969 en el Camden Theatre (Londres). Oliver Davis, remasterización digital. 3 CD (ADD) de 190 minutos. Opera Rara ORCV 303. Distribuidor en España: Diverdi

“La fatica di ammazzare un toro” (el cansancio de matar un toro) es la frase con la que Verdi resumió su primer trabajo original .Jérusalem era una revisión de la previa I lombardi alla prima crociata- para la Opéra de Paris.

Les Vêpres Siciliennes es una de las óperas más desconocidas e incomprendidas del maestro y, salvo raras excepciones como el presente registro ante una audiencia escogida, o las funciones parisinas del año pasado, las pocas veces que sube al escenario lo hace en su versión italiana, I Vespri Siciliani. Sin embargo, como ocurriera previamente con otras óperas de compositores italianos estrenadas en Paris -el caso de La Favorite donizettiana es paradigmático- y como volvería a suceder posteriormente -el propio Don Carlos verdiano, último título de esta colección- la traducción italiana es absolutamente mediocre y falsea las excelencias del original. Contrariamente a lo ocurrido con las dos obras citadas, que cuentan por ahora, si las cuentas no me fallan, con dos y tres registros oficiales de la versión francesa, la presente edición es la única que respeta el origen de Las Vísperas Sicilianas. Bienvenida sea pues la propuesta de Opera Rara, tercera de la serie ‘Verdi Originals’, aunque en realidad fuera la primera en andar en onda cronológicamente.

En esta ocasión no hay que comentar diferencias entre versiones: diversamente de las anteriores Macbeth y Simon Boccanegra, presentadas en sus ediciones originales, Les Vêpres Siciliennes consigue mostrarse como una ópera completamente nueva gracias exclusivamente a su carácter genuinamente francés. Efectivamente, más allá de la presencia del preceptivo ballet y de la calidad del texto literario, lo cierto es que el cumplimiento de las exigencias de la prosodia francesa y la conexión directa con los arquetipos meyerbeerianos de la grand opéra resultan esenciales para llevar a buen término la ópera. No en vano, Verdi, como Rossini y Donizetti previamente, asume las particularidades del género no sólo en virtud del idioma, sino también en materia de escritura vocal y orquestal, las formas musicales y el despliegue de medios puestos a su alcance.

El resultado final una obra más cercana a Les Huguenots que a La Forza del Destino. Es una característica puesta especialmente de relieve por los papeles principales, que en su versión francesa hacen más evidente el parentesco entre ‘Raoul de Nangis’ y ‘Henri’ -curiosamente, existe una grabación en vivo en Nueva York en 1970 con Nicolai Gedda, soberbio intérprete del primero, cantando el segundo papel, lástima que en italiano-, entre ‘Marcel’ y ‘Jean Procida’ o la peculiaridad de ‘Hélène’, a medio camino entre ‘Valentine’ y ‘Marguerite de Valois’.

Es evidente el modelo de Meyerbeer, y más concretamente de Les Huguenots, en muchos de los números musicales: la cavatina de ‘Heri’ en el acto IV ('Ô jour de peine et de souffrance!') se remite a 'Aux armes, mes amis!' (‘Raoul de Nangis’, acto V); el famoso "bolero” del acto V, en realidad una siciliana ('Merci, jeunes amies'), requiere a ‘Hélène’ una agilidad digna de ‘Marguerite de Valois’, mientras que, por el contrario, la cavatina del acto IV ('Ami!... le coeur d’Hélène', más conocida en italiano como 'Arrigo, ah parla un core') recuerda el aria de ‘Valentine’ en el acto IV de Hugonotes ('Parmi mes pleurs') -en esta ocasión, Martina Arroyo ha sido una buena intérprete de ambos papeles-.

Igualmente, resuenan los ecos de las luchas entre católicos y protestantes en el clima de tensión creciente entre sicilianos y franceses. No en vano, el autor de ambos libretos es el gran Eugène Scribe, máximo exponente entre los libretistas que trabajaron para la Opéra. Y por si a alguien le suena descaradamente la trama y su desarrollo, apunto que la historia es la misma que la de la incompleta Le duc d’Albe de Donizetti, cambiando simplemente el contexto histórico-geográfico.

El presente registro es una aportación indudable al catálogo verdiano, si bien es cierto que más en virtud del valor de la versión original que por la ejecución recogida, que presenta algunas limitaciones, no obstante algunos aspectos excelentes. Jacqueline Brumaire no poseía la voz ideal para ‘Hélène’, sobre todo en materia de espesor vocal. Pero hay que reconocer que la interpretación dramática difícilmente es mejorable. Timbre típicamente francés en el color, la escuela gala se deja sentir asimismo en el estilo y en la ejecución, precisamente lo que le hacía falta al papel para remitirse a su concepción original, por lo que, hasta nueva alternativa, es una buena opción.

Jean Bonhomme, ‘Henri’, tiene un timbre vulgar, ingrato, una verdadera lástima en vista del empeño del intérprete. Igualmente francófono, su interpretación se ve revalorizada, una vez superado el asombro de no hallarnos ante otro ‘Don Álvaro’, gracias a un estilo impecable, con el añadido de que en este caso el peso vocal es el adecuado. Las intervenciones solistas, el dúo con su padre en el acto III y los dúos con ‘Hélène’ están muy bien resueltos.

Al contrario que los dos intérpretes anteriores, el bajo turco Ayhan Baran tiene una dicción francesa aproximativa, pese a lo cual consigue un buen efecto como ‘Jean Procida’ gracias a una voz sonora, bellamente timbrada: 'Et toi, Palerme' resulta justamente evocadora. Por su parte, Neilson Taylor (‘Guy de Montfort’) era un barítono habitual en las retransmisiones de la época; con un abanico de emociones más limitado que el de los anteriores intérpretes, consigue no obstante transmitir bien el conflicto del amor paterno. Los demás papeles están bastante bien servidos por nombres habituales en los escenarios británicos a caballo entre los años 1960 y 1970.

Ésta es la única ocasión de la colección en la que no escuchamos la batuta de John Matheson. En su lugar, el italiano Mario Rossi, responsable de tantas de las obras retransmitidas en la radio italiana con ocasión del cincuentenario de la muerte de Verdi en 1951, dirige con convicción el Coro y la Orquesta de la BBC, con estupendos resultados, especialmente en los concertantes, que alcanzan la amplitud que el género requiere. Extrañamente, no dirige el ballet 'Las cuatro estaciones', encomendado en esta ocasión a Ashley Lawrence, director entonces para el Royal Ballet, quizá por una mayor sensibilidad hacia el ritmo y la flexibilidad que requería la música, pese a tratarse de una representación en concierto.

El sonido es generalmente bueno, como cabía esperar dado el origen radiofónico del registro, salvo alguna distorsión ocasional. La presentación, extrañamente, no incluye una sola palabra de introducción ni fotografías sobre los intérpretes. Por lo demás, como viene siendo norma de la colección, es excelente en los demás aspectos, con el libreto, el resumen y las notas en inglés, francés, alemán e italiano.

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