Una gran suerte la de poder oír en concierto la Cuarta sinfonía de Beethoven. Una sinfonía que ha quedado injustamente relegada del corifeo de sinfonías habituales en programa de concierto, por eso de que la Heroica y la Quinta le hacen sombra. Asombrosos los primeros 38 compases del 'Adagio' inicial que H. Wolff deja suspender sin darnos la menor pista sobre dónde va a ir todo. Sorprendente ante todo el marcado carácter de los pianissimi y los fortissimi marcando un acertado contrastre entre los cuatro movimientos. El 'Adagio' es una de las mejores páginas sinfónicas de Beethoven y el carácter general de la obra es de despreocupado contento.
El tempo general de Wolff, como ya es habitual también con las sinfonías de Haydn, es más bien acelerado. El uso del Naturwaldhörner, un antepasado de la trompa actual, se resuelve en un timbre…
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