Con la sencilla sonrisa de quien se siente que ha cumplido su labor, aún desde la exigencia que se le puede pedir a uno de los mejores coros de niños y jóvenes, si no el mejor, de Argentina, reconocido además en el campo internacional, directora y coreutas recibieron la merecida y prolongada ovación del público que colmó las instalaciones de la Iglesia de San Alfonso. Es que el grupo cerraba con este magnífico concierto un año pleno de realizaciones, de sueños cumplidos, de proyectos terminados. Treinta y seis presentaciones -cantidad absolutamente infrecuente para un conjunto de esta categoría- en lugares tales como Salta y Buenos Aires (Argentina), Tarija (Bolivia) y Terranova (Canadá), recibir las loas de la crítica especializada como sucedió en los conciertos dados en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced o en la Universidad de…
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