Acabo de regresar del Templo de la Ópera que es la Komische Oper de Berlín y todavía me encuentro impresionado por el terrible espectáculo que presencié, o mejor dicho del que fui testigo. Debo admitir que no soy muy amigo de algunas puestas que he visto del director de escena Calixto Bieito, y algunas de sus últimas escapadas me habían hecho pensar que quizás este director estaba sufriendo del típico caso de cansancio intelectual que tanto afecta a directores de escena que de pronto se ponen muy en boga.
Como corresponde a toda empresa seria, leí con anticipación la entrevista que le había hecho la gente de dramaturgia de esta casa y no pude encontrar un punto en el que no estaba al menos parcialmente de acuerdo con el regiesseur catalán. Por más que le di vueltas y vueltas más me convencí que Bieito tenía razón, que Butterfly podía ser…
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