El San Carlo ha abierto las puertas de su Temporada de Ópera y Ballet 2005-06 con una obra nada habitual en esas latitudes y muy poco afín a su carácter. Vaya desde aquí mi más sentido aplauso por esta lanza rota en favor de la modernidad, la amplitud de miras y el atrevimiento para acabar con rutinas y arquetipos.
El domingo 4 de diciembre, a las 20.30h, se alzó el telón de la serata di gala: autoridades civiles y militares, invitados, cámaras, fotógrafos, carabinieri con uniforme de gala, críticos, mucho escote, tacones altos y pajaritas. Bueno, lo de las 20,30h era un decir; la función empezó con once minutos de retraso. Sí, sí, once. Y empezó con sólo once minutos de retraso porque al director le dió por atacar los primeros acordes de la obertura a pesar de que seguía llegando gente tarde, y más de unos cuantos seguían acomodándose…
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