Dieciséis obras del joven Mozart, compuestas desde la edad de 14 hasta los 17 años, reunidas en tres CDs, todas poco menos que desconocidas -salvo el Divertimento K 136 que se suele escuchar en versión de orquesta de cuerdas-, parece a primera vista tan solo una forma más de festejar el año Mozart en 2006, el 250 aniversario de su nacimiento. Pero quiero constatar desde ahora mismo que tenemos aquí algo mucho más importante, que en términos históricos solo puedo comparar con el renacimiento del interés por las óperas de Händel, olvidadas durante más de un siglo y que ahora gozan de gran popularidad, sobre todo entre los jóvenes. La razón es, por supuesto, atribuible al historicismo de las versiones, que hace que todo suene muy diferente de lo que estábamos acostumbrados. Ritmo y sonido tienen en esas versiones una importancia mucho mayor…
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