No son frecuentes los recitales de canto en Lieja. Y menos cuando se trata de pura música de cámara. Esta vez llegó de la mano de un artista querido en la casa, que se ha ganado más que sobradamente la fama de que goza, no sólo aquí (es raro que las otras casas de Bélgica parezcan ignorarlo), si no en su país natal y, en general, en todos los lugares por los que pasa. No es fácil para un barítono ‘francés’ que se ha distinguido hasta ahora en la ópera (rusa, francesa, alemana e italiana, y lo digo en desorden) hacerse tiempo para algo tan difícil, que expone tanto, como un concierto con piano. Sólo los muy grandes salen con bien del paso de la acción teatral compartida, a una tan íntima como el lied.
A juzgar por lo que se escuchó, y teniendo en cuenta que era uno de sus primeros recitales públicos (ha llevado antes el mismo programa a…
Comentarios