Si casi cada novedad del sello CPO se convierte en un objeto atesorable es porque a su objetivo principal, la grabación de obras de compositores poco conocidos -o poco grabados- con intérpretes solventes, añade siempre en su carpetilla unas notas extensas e ilustrativas. Así, leyendo las del compacto que hoy se comenta -debidas a Stig Jacobsson-, se entera uno, por ejemplo, de que el compositor sueco Wilhelm Peterson Berger (1867-1942) tiene en su catálogo una abundante producción de obras para piano, canciones, música de cámara y coral, así como cinco sinfonías y cuatro óperas.
Pero resulta que la fama de Peterson-Berger no le viene tanto por escribir notas en un pentagrama cuanto por redactar críticas musicales en el Diario de Noticias de Estocolmo durante treinta y cinco años; porque dichas críticas -aparecidas con la firma ‘P.-B.’-…
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