Si el lector no hubiera leído el título me hubiera gustado hacerle una pregunta para probar su conocimiento de las óperas de Verdi. “¿En qué ópera de Verdi la heroína es negra y aparece por primera vez en una islita tropical con una sirvienta negra bajo las palmeras?” También estoy seguro que los lectores de Mundo Clásico no habrían tenido ningún problema en reconocer que la ópera era Rigoletto
Pero así son las sorpresas de la ópera y así son las sorpresas que nunca cesa de ofrecernos la febril imaginación de Hans Neuenfels. Ya hace muchos años que me he acostumbrado a horrorizarme y luego a divertirme con las inagotables ideas del regiesseur alemán. Cómo no podía reírme (en forma silenciosa) cuando dos monaguillos hacían flexiones de piernas mientras el ‘Conde de Luna’ cantaba el valseado ‘Ah! l’amor, l’amore ond’ardo’, o cuando…
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