Cuando me proponen comentar un disco de estos de fragmentos variados, siempre acepto y pongo como excusa a mis alumnos para quedarme con el disco: "¡Ah, estupendo, que como mis alumnos no saben mucho de música clásica prefieren estos fragmentos antes que obras completas!". Pero no soy totalmente sincera, porque muchas veces los discos los quiero para mí y no para ellos. Como supongo que le pasará a otros aficionados a la música, yo además soy vaga, y no siempre tengo ganas de ponerme concentradamente a escuchar obras extensas, así que en mi coche siempre hay algún disco de estos de fragmentos que me acompañan en semáforos que no se abren, atascos estúpidos que no sabes por qué se han formado, etc.
Y debo decir que estos discos, aunque no siempre lo quieran reconocer, son también muy populares entre algunos de mis amigos discófilos -y yo…
Comentarios