Hay algunos géneros teatrales que ni los más grandes genios pueden redimir. En la ópera italiana del siglo XIX ocurre con la ópera semiseria, que ni los mejores trabajos de Rossini y Donizetti terminan de redondear. En el siglo XVIII el equivalente podrían ser las piezas conmemorativas para fiestas de corte, como ocurre con esta ‘fiesta teatral’, que ni el genio de un Mozart adolescente logra salvar; especialmente cuando uno piensa en los trabajos inmediatamente anterior -Mitridate, re di Ponto- y posterior -Lucio Silla-, que comparecen sobre los escenarios actuales con cierta regularidad, sobre todo el primero. Aunque desde luego no seré yo quien diga que este Ascanio in Alba no es bueno; por el contrario, sus contemporáneos lo juzgaron un ejemplo excelente del género que representaba.
De hecho, la partitura está llena de música bella,…
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