Helena Egipcíaca es, sin duda, una ópera sorprendente. La acción transcurre entre una isla mediterránea y un bosque de palmeras a los pies del monte Atlas. Su protagonista, Helena de Troya, después de la guerra, se enfrenta a los furibundos celos de su marido Menelao. Cuenta no sólo con su poder de seducción, sino con la ayuda de los filtros mágicos de una hechicera, que, a su vez, es amante del promiscuo Poseidón. Hay, además, tormentas, elfos, conchas parlantes y viajes mágicos por los aires. En el segundo acto, asistimos incluso al asesinato a manos de Menelao (quien ya había intentando matar a su mujer en el prólogo de la ópera) de un joven, ante la indiferencia de su padre, un príncipe de las montañas que, tal como su hijo, ha sucumbido a los encantos de la espartana.
Todo este aparato mitológico de opereta un poco confusa, sin…
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