En los años cincuenta del siglo pasado había una media docena de cuartetos de cuerda famosos, y el que más resonancia internacional tuvo fue sin duda el Cuarteto Amadeus. También sonaban los nombres de otros conjuntos, como el Löwenguth francés, el Busch alemán, el Julliard americano, el Budapest -europeos afincados en USA-, y el Cuarteto Italiano; pero los más internacionales fueron aquéllos: tres emigrantes, refugiados en Inglaterra para salvarse de los nazis, que estudiaban allí violín con Max Rostal, otro refugiado más. Pasaron lo suyo durante la guerra -dos de ellos estaban presos como Friendly Enemy Aliens (amigables afiliados enemigos)- pero luego decidieron formar un cuarteto, convenciendo a Schidlof para que se dedicara a la viola, y hallando a su violonchelista británico Lovett.
Perdonen una nota personal mía: el mejor amigo de…
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