Los que vivimos de Mozart todos los días de todos los años nos aprestamos con aprehensión a lo que se nos viene encima en este 2006, porque Mozart es un compositor particularmente proclive a ser abusado por lo que él no debe representar, a saber, esa cursilería de “terciopelo y chocolate” que el legendario Fritz Busch adjudicaba a los amaneramientos vieneses for export del compositor nacional austriaco por excelencia. En los años Mozart, el compositor es abusado por una comercialización excesiva y un oportunismo de figuración social que poco tiene que ver con su humanidad revolucionaria y trasgresora. Nada hay menos convencional que Mozart. Y nada más convencional que un Mozart de ocasión para encuentros de gente afecta a la figuración social y la música facilonga.
Tal fue el arranque del 250 cumpleaños mozartiano programado por el…
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