Una de las últimas voces del llamado Neue Bayreuth (si no la última), la gran Astrid Varnay, hizo público desde su retiro muniqués a comienzos de este mes una emotiva nota al conocer el fallecimiento de su amiga y colega Birgit Nilsson, el pasado día de Navidad. En ella recordaba un aspecto bastante olvidado en los numerosos obituarios que se han escrito sobre ella en estos días. Me refiero a su sentido humor y a su afición a las bromas divertidas con sus colegas. Bien conocida es la que le gastó el equipo de Decca durante la grabación en Viena de la 'Escena de la Inmolación' de 'Brünnhilde', cuando al saludar la llegada de Grane apareció un caballo auténtico en la sala de grabación de la Sofiensaal. Varnay, que nació el mismo año que la llorada soprano sueca, recuerda con añoranza la guasa con la que actuaba Nilsson como hija suya…
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