La vida musical de Klaus Tennstedt (Merseburg, 1926 - Kiel, 1998) es de novela: un problema muscular en su brazo izquierdo le obligó a dejar el puesto de concertino en el Teatro de la Ópera de Chemniz en 1958, y optó por la dirección de orquesta. Como tal ofreció numerosos conciertos en calidad de invitado con las orquestas de Dresde y Leipzig en la Europa del Este; con ocasión de uno de ellos en Suecia en 1971, decidió pasarse al otro lado del muro, comenzando una colaboración más que exitosa con la orquesta de la Radio de Suecia y con la Filarmónica de Kiel: la voz corrió como la pólvora.
Los años setenta resultaron vertiginosos: a Tennstedt le llovieron invitaciones para dirigir todas las grandes orquestas de ambos lados del charco, casi siempre cosechando las críticas más favorables. Tras un breve período como director de la NDR en…
Comentarios