“Que me maten, Sancho -dijo en oyéndole don Quijote-, si nos ha de suceder cosa buena esta noche. ¿No oyes lo que viene cantando ese villano?” (2-IX) Al parecer, el ingenioso hidalgo tenía cierto sentido musical, o cuando menos consideraba la canción como algo propio de la buena hidalguía; así se deduce de sus andanzas cuando, adentrándose en Sierra Morena (1-XXIII) instruye a su escudero del siguiente modo: “Quiero que sepas, Sancho, que todos o los más caballeros andantes de la edad pasada eran grandes trovadores y grandes músicos, que estas dos habilidades, o gracias, por mejor decir, son anejas a los enamorados andantes.”
Quién le iba a decir a don Alonso Quijano que, tres siglos más tarde, cuatro estupendos compositores fueran a dedicarle sendas obras; o que cien años después alguien tendría la feliz idea de editar este compacto…
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