Sólo después de escuchar este disco reparé en un detalle de la fotografía de la carátula que me había pasado inadvertido visualmente, aunque no ‘inescuchado’: Miguel Baselga (Luxemburgo, 1966) se toma su café con churros. Toda una declaración de intenciones que se confirma en cada una de las estupendas versiones de valses que contiene esta grabación: Baselga no le echa nata al café -es decir, no se toma un café vienés-, sino que lo acompaña con su toque propio, consistente en evitar cualquier empalagamiento sustituyendo el exceso de azúcar con algo más consistente.
En efecto, Baselga se decanta -con buen tino- por una visión más bien introspectiva de estas preciosidades, que huye de pirotecnias gratuitas y favorece -sin atropellos y con lecturas clarísimas- el impulso interior del ritmo ternario. Y eso lo hace de modo irresistible, lejos…
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