“La música de Beethoven es insoportablemente ridícula y detestable” se quejó por carta a un amigo el príncipe Nicolás II de Esterházy, luego de su desastrosa gaffe social. ¡Porque vaya idea, esa de colocar a este auto-marginado anti-monárquico en los zapatos de Haydn y Hummel, y encargarle nada menos que …una misa, y justo para el cumpleaños de su princesa! Es que los Esterházy coleccionaban misas y nombres de gente con fama y, en el caso de Beethoven, no podían ser menos que los Razumovsky. Pero aún así, ¡qué sorpresa se habrá llevado la pobre María Hermenegilda ante la irrupción del coro sin introducción orquestal en el 'Kyrie' o esa insolente persistencia de las cuerdas acompañando la mezcla de urgencia y susurro al inicio del 'Credo'!
Es en este pasaje donde Colin Davis y sus sinfónicos londinenses (ambos, orquesta y coro) demostraron…
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