Éste de hoy era, sin duda, uno de los platos fuertes de la presente edición del Festival de Pascua de Lucerna. Poner en atriles el Requiem de Verdi siempre es una ocasión señalada, allí donde se vaya a interpretar; pero que además lo dé Mariss Jansons convierte el evento en algo único. Porque desde que Jansons asumió la titularidad de la Orquesta de la Radio de Baviera y la del Concertgebouw de Ámsterdam se ha convertido en uno de los iconos de la dirección actual, más aún este año que empezó con su batuta marcando el tres por cuatro desde Viena.
Pero también la de hoy era una ocasión especial porque, de un tiempo a esta parte, Jansons ha dejado de dirigir ópera –según él, por la pertinaz falta de ensayos en cualquier teatro-. Y hay más de uno y más de dos que consideran -no sin su parte de razón- que este Requiem tiene mucho de ópera, de…
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