Cuando la Primera sinfonía de Shostacovich se estrenó en 1926, fue recibida como una revelación, “he aquí una nueva voz de la música revolucionaria”, siendo aclamada como la primera obra de aspecto sobresaliente compuesta en Rusia desde la revolución. Shostacovich justificaba con su arte el 'nuevo mundo' que se estaba creando en la Unión Soviética. De aquí en adelante la música de Shostacovich seguiría por dos senderos íntimamente ligados e interdependientes, el musical y el político. Pero en esa década nadie podía llegar a anticipar lo que las décadas siguientes le depararían.
Shostacovich había nacido en 1906, un año después de la Revolución abortada de 1905 -que luego conmemoraría en su Sinfonía nº 11- y tenía 11 años cuando los bolcheviques asumieron el poder, creciendo en un período de tremendos y violentos cambios sociales, guerra…
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