Es preciso remontarse hasta 1892 para buscar la génesis del concierto que la Sinfónica de Chicago ofrece anualmente con un programa elegido por los suscriptores. El 22 de abril de ese año Theodore Thomas, el entonces director – y fundador – de la Orquesta, inauguró una tradición, que se ha venido manteniendo puntualmente año tras año, dirigiendo el primero de los conciertos cuyo programa había sido elegido por la audiencia. En aquel entonces sonó música de Bach, Brahms, Wagner, Schubert y Liszt, así como la orquestación que el propio Thomas había realizado de la Marcha Fúnebre de Chopin.
Hoy, más de cien años después y tras votaciones tanto telefónicas como vía internet, el público de Chicago se ha decantado por un programa romántico-nacionalista y europeo – porque, ¿qué recoge de la tradición musical nativa americana la Sinfonía “Del…
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