Fue uno de esos conciertos donde me había concentrado con mucha anticipación para escuchar la Sinfonía nº 8 y me sobresalté cuando en cambio escuché la Obertura de 'Fidelio'. Me tomó tiempo en ajustar mis oídos, que el cerebro había preparado para otros sonidos. Una vez arreglado el descalabro mental, me acordé de una ocasión, por el año 1975 o 76, cuando estaba presente en una sesión de grabación de la Missa Solemnis de Beethoven. Giulini daba la batuta inicial para la primera lectura del día para lograr el balance ¡y la London Philharmonic Orchestra, el Philharmonia Chorus y los solistas entonaban Happy Birthday to you! Era el día de cumpleaños del maestro y había que verle la cara de horror y de asombro porque estaba esperando los sonidos de Beethoven. No me comparo con Giulini, pero la sensación no podría haber sido muy diferente…
Comentarios