Una sola obra en programa, una sola meditación sobre el desastroso destino europeo del siglo pasado. El valor simbólico de esta obra es su declaración de paz y entendimiento para todos los pueblos de esta tierra. También un nuevo inicio el que invoca, y justamente en el lugar de su estreno en la recién reconstruida catedral de Coventry el 30 de Mayo de 1962, catedral que fue destruida por el ataque de los bombardeos aéreos alemanes en el invierno de 1940/41 dejando poco más que el altar. Un bombardeo que supuso un giro completo en la historia de la guerra pues hasta ese momento no habían sido la población civil ni sus edificios públicos objetivos de ataque. Con ello tomaba la guerra el más siniestro cariz de todos, el del terror contra la población civil. Y efectivamente, como comentaba Thomas Mann, "todo hay que pagarlo", refiriéndose…
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