¿A Francia le ha llegado la hora de los barítonos? Con un joven Tézier en la plenitud y deseoso de medirse también con el repertorio de cámara, ahora aparece el aún más joven Degout, un barítono claramente lírico en sus inicios (un magnífico 'Orfeo' en este mismo escenario, donde debía retomar el personaje del gran Keenlyside, y lo hizo a su manera y en forma enteramente convincente y satisfactoria), que parece evolucionar, muy lentamente, ni falta hace que se apresure, para ampliar sus horizontes. Y lo tenemos ahora dedicado él también, y parecería que en mayor medida aún, a explorar el difícil y fascinante mundo de la literatura vocal no operística. No veo en otros países demasiados ejemplos en el mismo sentido, o si los hay, los resultados son dispares según los géneros y las nacionalidades. Y para no ser despiadado, mejor no menciono…
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