Aunque de calidad, el recital dedicado a Bach que en el marco del Festival donostiarra del mismo nombre ofreció l’Ensemble Baroque de Limoges resultó un poco pesado, pero con paréntesis. La primera parte, dedicada a tres sonatas de la escuela de Bach, resultó monótona porque los músicos quisieron hacerla así: ni una mísera ornamentación o un mínimo asomo de fantasía empañaron el logrado fraseo y la claridad expositiva a la que al parecer quisieron dar preferencia los de Limoges. Ofrecieron un recital excesivamente sobrio que además tuvo algunos problemas de afinación en la Sonata a trío en sol mayor para flauta, violín y bajo continuo de un alumno anónimo de J. S. Bach que dio comienzo al recital.La flautista Maria-Tecla Andreotti, haciendo uso de un instrumento de muy escasos decibelios, ofreció una versión muy plana en lo expresivo de…
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