“No me gusta la feria ni el music-hall, sino que, al contrario, prefiero la música de cámara y la sinfónica en su forma más seria y más austera”. Hace bien el anónimo autor de las notas de la carpetilla de este álbum al recordarnos esas palabras de Arthur Honegger (1892-1955), pues su adscripción al llamado ‘Grupo de los seis’ podría llamar a engaño a más de uno (aunque también es verdad que cultivó el mundo de la farándula con sus bandas sonoras cinematográficas y no pocas obras escénicas). ¿Esto significa que la música de Honegger es aburrida?
Claro que no: sus sinfonías son obras estupendamente bien escritas, en todas ellas Honegger usa sabiamente de los elementos rítmicos y de los recursos orquestales para propulsarlas, y su lenguaje moderno pero no vanguardista garantiza un resultado sonoro siempre atractivo para el gran público. La…
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