En la época de Mozart, y de sus contemporáneos, existía el mismo ansia que tenemos hoy en día: queremos escuchar nuestras melodías favoritas en casa, sin tener que acudir a un espectáculo. Siendo así, hubo en aquel entonces muchos músicos que se ganaron la vida transcribiendo y editando versiones impresas abreviadas de los espectáculos más populares, los que mayor repercusión habían tenido en la sociedad. Yo he tenido en mis manos adaptaciones para cuarteto de cuerda del rival de Mozart, el valenciano Vicente Martín y Soler, de sus óperas Una cosa rara, y L’arbore de Diana, reproduciendo sobre todo la obertura y las arias más melodiosas, en versiones bastante sencillas, aptas para que lo toquen los aficionados. Y así fue: en las reuniones familiares se evocaban las emociones del espectáculo operístico re-escuchando las melodías que…
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