Más de uno se habrá extrañado al ver al célebre tenor italiano enfrascado en un repertorio tan ajeno… ¿pero tanto? William Matteuzzi cuenta en su recorrido con la impresionante cifra de cien personajes. Y es que el polifacético cantante boloñés no se ha dedicado sólo a Rossini, como muestra este disco que le une, una vez más, con el director a cuyas órdenes se puso para grabar una estupenda Nina de Paisiello para el mismo sello que patrocina este recital, ARTS.
Con todo, quizá sea un poco discutible su elección en semejante repertorio, por un detalle insignificante: los compositores barrocos no prestaron mucha atención a la voz de tenor, salvo de modo secundario, para papeles de indudable vis cómica –estoy pensando en la reseca “Nutrice” de L’incoronazione di Poppea– o cuando contaban con un intérprete de cualidades excepcionales, como le…
Comentarios