William Matteuzzi ha sido uno de los grandes artífices de la ‘Rossini Renaissance’. Pero no sólo. Su voz, perfecto ejemplo del tenor contraltino de principios del siglo XIX, le ha permitido afrontar dificilísimos papeles compuestos para Giovanni David (el Rossini napolitano) o Gianbattista Rubini (mítico su Arturo de I puritani), apenas dos de los ilustres nombres cuyas proezas tuvieron un efecto indudable en el desarrollo de la vocalidad romántica decimonónica, como salta a la vista de un mero análisis del programa propuesto.
El indudable atractivo de la pareja David-Andrea Nozzari (tenor de voz más central y tintes baritonales, en este caso emulado por el siempre acertado Bruce Ford) no fue sólo explotado por Rossini: en esta ocasión encontramos un dúo para dos tenores de la Gabriella di Vergy de Carafa, de la que Opera Rara ya había…
Comentarios