Hace unos días, mi admirado Enrique Sacau justificaba la ingenuidad del título de una reseña con la ecuanimidad de la propia expresión. Hoy es un servidor quien se apunta a ese carro para resumir el evento de esta noche. Antoni Ros Marbà daba su último concierto en la temporada regular de la Real Filharmonía de Galicia: programa atractivo, piezas queridas del maestro, orquesta reforzada para la ocasión, cámaras y micrófonos invadiendo el escenario, noche de viernes, asistencia del respetable por encima de lo normal… y éxito grande.
Joám Trillo hizo su Divertimento (ma non troppo) el año pasado por encargo de la Real Filharmonía, y esta noche tocaba su estreno. De acuerdo con las notas al programa de mano, "la obra está, en grandes líneas, estructurada en dos partes. La primera se articula a partir de secuencias melódicas de semicorcheas…
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