A principios de 1973, el compositor sueco Allan Pettersson (1911-1980) recibía el encargo de la Universidad de Uppsala para componer una sinfonía con motivo del quinto centenario de tan ilustre academia. Pettersson acudió entonces a 'La arena traicionada', quinta parte del célebre poemario de Pablo Neruda (1904-1973), Canto General, que el gran escritor chileno había dedicado al recuerdo de la masacre de los trabajadores que se levantaron el 28 de enero de 1946 en la capital del país andino.
Tal y como relatan las notas de la carpetilla -que firma Andreas K. W. Meyer, espléndidas, rigurosas y valientes, como siempre procura el sello CPO-, la Universidad comisionista sabía muy bien a quién le hacía el encargo: es de todos conocida la vida doliente que llevó Pettersson -hijo de un alcohólico que maltrataba a su familia, violista…
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