En 1936 los ensayos para la première de la Cuarta sinfonía de Shostacovich fueron interrumpidos abruptamente por miedo a la ira de Stalin, la sinfonía sería puesta a dormir durante 25 años, y pocos meses después, once para ser más preciso, en noviembre de 1937, Shostacovich presenta su nueva sinfonía, la Quinta. Hubo gente que lloró de alegría porque Shostacovich había infundido nueva vida al género sinfónico, a la vez que sumaba las luchas y anhelos de un pueblo. Es costumbre asociar a la obra de este discutido compositor con la lucha de su pueblo ruso contra la tiranía, una protesta musical. Pero no siempre es así, aunque es una forma de verlo. Shostacovich se veía a si mismo como un yurodivi, el ‘tonto sagrado’ tan apreciado en la tradición rusa. Pero eso también es sólo parte de la complicada historia.
La Tercera sinfonía es la menos…
Comentarios