En el panorama cultural contemporáneo, con cierta frecuencia son los teatros más ‘pequeños’ los que realizan las propuestas más innovadoras. En este sentido, debo decir que la propuesta de la Limone Fonderie Teatrali de Moncalieri es una de las más arriesgadas y sugerentes que he podido disfrutar en mucho tiempo, en un espectáculo que da igual relieve a las palabras que a la música, aprovechando la posibilidad de ofrecer dos obras –una teatral y otra lírica– unidas por el texto. Todo se explica al conocer al cerebro de semejante propuesta, el siempre inquieto Davide Livermore, hombre de Teatro en todas sus variantes (actor, cantante y director de escena).
El espectáculo tiene su punto de partida en el monólogo compuesto por Jean Cocteau para su amiga y confidente Edith Piaf (que dejó un extraordinario testimonio, publicado por la EMI),…
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