No es Reaktorhalle una sala fácil de encontrar, ni en el hotel ni en la propia oficina de información turística del ayuntamiento conseguían localizar esta sala, una antigua nave industrial ahora asociada a la prestigiosa Hochskule de Múnich, con unas excelentes prestaciones acústicas y buenas posibilidades para hacer incluso montajes escénicos amplios. Pero aun más difícil que llegar a la sala, me resultó entender lo que allí se hacía. En primer lugar porque el sr. editor, cuyos conocimientos del alemán admiten claramente mejora, me habló de un espectáculo de danza experimental. Y experimental era, pero no bailaban. En segundo lugar porque, por edad, el mundo de los happenings y performances me resulta algo extraño, que ya había pasado de moda cuando yo empecé a escuchar música contemporánea. Y aunque he conocido a bastante gente que…
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