Gran Teatre del Liceu © Creative Commons
El Teatre del Liceu de Barcelona (España) es, desde este miércoles, bien cultural de interés nacional en la categoría de monumento histórico, según acordó la Comisión de Política Institucional. Los espacios públicos y privados de las calles Sant Pau, Unió y La Rambla más próximos al edificio, así como el subsuelo de la zona delimitada, también quedarán protegidos para poder preservar el paisaje urbano en el que se encuentra el Liceu. Con este, Cataluña cuenta con 364 monumentos históricos declarados bienes culturales de interés nacional en la categoria individual dentro de un conjunto de 1.842 bienes culturales de interés nacional (BCIN). Hay otros 153 expedientes en proceso de tramitación.
Arquitectónicamente, los elementos más destacados del edificio son el vestíbulo, la escalinata, el Saló dels Miralls y la recostrucción de la sala realizada después del gran incendio del 1994. El Liceu fue reconstruido siguiendo el proyecto y la dirección de los arquitectos Ignasi de Solà Morales, Xavier Fabré y Lluís Dilmé, y reinaugurado el año 1999. Desde el punto de vista urbanístico, el edificio es muy relevante en la Rambla de Barcelona.
Según la Llei del Patrimoni Cultural Català, de 1993, la declaración de bien cultural de interès nacional comporta la suspensión de la tramitación de las licencias municipales de parcelación, edificación o derribo de la zona afectada, y también la suspensión de los efectos de las licencias ya concedidas. No obstante, el Departamento de Cultura puede autorizar la realización de las obras que no perjudiquen los valores culturales del bien.
Símbolo de Barcelona
Inaugurado el año 1847, el teatro es uno de los simbolos más representativos de Barcelona, y su historia, convulsiva y variada, es un espejo de la situación social de cada época. Los orígenes del teatro se remontan al año 1837: aquel año, en un contexto histórico de modernización de la sociedad impulsada por los militares ilustrados, se constituyó la Sociedad del Gran Teatre del Liceu. No fue hasta el 1844 que Joaquin Gispert socio e impulsor de la sociedad Liceu Filarmónico de Montesión, compró el antiguo convento de los trinitarios descalzos de la Rambla para construir un teatro nuevo. El edificio se demolió en gran parte por el incendio del año 1861 y fue construido en solo un año bajo la dirección de Josep Oriol Mestres.
El Liceu fue el aparador de la burguesia industrial y financiera de Barcelona y uno de los principales objetivos de los movimientos de sublevación social de la época. El 7 de noviembre de 1893, en la función inaugural de la temporada, el teatro sufrió un atentado anarquista que causó una veintena de muertos. A principios de la guerra civil, las autoridades republicanas lo conviertieron en Teatro Nacional de Catalunya para garantizar su protección. Los antiguos propietarios recuperaron su gestión durante la dictadura franquista y en 1980 se constituyó el Consorcio del Gran Teatre del Liceu, participado por la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu. Actualmente el Consorcio está formado por la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura. El órgano de gestión es la Fundación del Gran Teatre del Liceu, formada por representantes de las cuatro administraciones citadas, de la Sociedad del Liceu y del Consejo de Mecenazgo.
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