Ante la labor de comentar la versión de Mi Patria dirigida por Václav Talich, quien tiene que escribir la reseña puede y debe enfocar el comentario bajo un punto de vista que intente aportar algo cuando menos útil, práctico, respecto a la información que los lectores ya tendrán, máxime cuando llevamos tiempo hablando de este director y, particularmente, nos enfrentamos ahora a una de sus grabaciones más señeras y mejor paladeadas, de ésas que marcan una época y se constituyen en guía e inspiración para las generaciones posteriores.
Porque esta versión, registrada en 1954 es, efectivamente, de sobra conocida por los aficionados. El sonido, nada despreciable ya en otras ediciones, ha conseguido mayor claridad gracias a los complicados sistemas de restauración que aparecen anotados en la carpetilla interior —palabrejas técnicas y números que…
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