¡Qué agradables sorpresas nos están deparando sellos como Walhall! Enormes tesoros discográficos escondidos, muchas veces inéditos, salen a la luz a precio económico, aunque respecto a esto último depende mucho el establecimiento donde hagamos nuestra compra. En cualquier caso, todos los que amamos estas grabaciones míticas, representantes ante todo de una forma de entender y servir al arte del canto con calidad y estilo hoy inhallables, debemos congratularnos del inmenso catálogo del sello rojo, y también hacer enormes esfuerzos, por qué no admitirlo, por no dejarnos todos los ahorrillos en una joyas que jamás pasan de moda y proporcionan emociones sin fin.
Así ocurre con el Tristán und Isolde que provoca estas líneas, inédito hasta ahora y con unos nombres de quitar el hipo: Traubel, Vinay y Reiner, Metropolitan, 1950. De la maravillosa…
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