En la carpetilla de este compacto se encuentra uno con nada menos que 24 páginas que repasan la biografía de Artur Balsam (Varsovia, 1906-Nueva York 1994). A lo largo de tanta literatura -escrita de forma amena por su colega y alumno Dan Berlinghoff- son constantes las referencias a la actitud modesta de Balsam en relación a su carrera, personificada en un pianista que se sentía muy satisfecho por el mero hecho de poder tocar, aunque fuera relegado al puesto de acompañante (“el mejor de todos los americanos”, según Harold Schonberg), porque para él la música era lo primero, y la carrera algo secundario (o al menos así lo atestigua su alumno Murray Perahia).
Balsam, que estudió con su tocayo Schnabel en Berlín, a comienzos de los años 30 ya era el acompañante de Menuhin, aunque eso duró sólo un par de años; después vinieron Neveu,…
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