El propio András Schiff reconoce que se sabe poco acerca de la vida y milagros de Andrea Barca, curioso personaje que nació en el seno de una familia de campesinos de la Toscana entre 1730 y 1735 (no se conoce ni dónde ni cuándo murió), y que tras emplearse para pasar las hojas de la partitura en el concierto que dio Mozart en la Villa Poggio Imperiale de esa ciudad el 2 de abril de 1770, decidió dedicar el resto de su vida a la interpretación de la obra pianística de Amadè (con gran éxito, al parecer incluso en Salzburgo), antes de emprender su propia carrera como compositor (en su haber, el drama jocoso La Ribollita Bruciata).
La verdad es que tampoco hay que complicarse la vida con esas falsas modestias: Andrea Barca no es sino la traducción del nombre y apellido de nuestro protagonista de hoy, András Schiff (Budapest, 1953), quien al…
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