El inglés John Andrew Howard Ogdon (Nottinghamshire, 1937-Londres 1989) es uno de esos intérpretes llamados ‘de culto’. Pianista, compositor y tratadista, disfrutó como solista de una carrera breve pero intensísima: en 1958 se presentó al público londinense tocando nada menos que el mastodóntico Concierto de Ferruccio Busoni, y cuatro años más tarde ganó el concurso Chaicovsqui de Moscú (ex aequo con Vladimir Ashkenazy); a partir de ahí, su fama se extendió como la pólvora y se prodigó en las salas de concierto y en los estudios de grabación… posiblemente más de lo debido.
En efecto, Ogdon -un tipo de una presencia física tan imponente como su memoria- gustaba de tocar las obras más complicadas y más extensas del repertorio, algo que ejercitó durante toda su vida descuidando su salud, hasta que en 1973 hubo de ser ingresado en un…
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