Desde hace tres años, en cada edición del Festival de Verano de Lucerna, los laboratorios Roche, en colaboración con la Orquesta de Cleveland y el Carnegie Hall, encargan una obra a un compositor para ser estrenada aquí. Este año la responsabilidad recayó en el autor suizo nacido en 1960 Hanspeter Kyburz, actual profesor de composición en la Academia Hanns Eisler de Berlín, y de cuyo currículo me llama la atención el nombre de los intérpretes que han tocado su música (Cuarteto Arditti, Ensemble Modern, Filarmónica de Berlín, o Sinfónica de Chicago), así como sus estudios de musicología y sus licenciaturas en filosofía y en historia del arte.
Además de honrar la comisión, el compositor debe hacerlo acometiendo en su obra el leit motiv del Festival, que este año es el lenguaje. Para ello, Kyburz ha acudido a los servicios de la escritora…
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