Amadè Mozart no terminó su Requiem porque no pudo, pero no terminó su Misa en Do menor porque no quiso (sean cuales fueran los motivos para ello). Ésta es -según advierte Verena Naegele en las notas al programa de mano- la cuestión principal a tener en cuenta al presentar la versión de la obra que hoy nos ocupa, pues a primera vista parece legítimo intentar completar el Requiem (como lo fue en su momento terminar Turandot), mientras que hacer lo propio con la Misa sería ir contra la voluntad del compositor (igual que lo sería añadir dos movimientos más a la Sinfonía en Si menor de Schubert).
Justamente eso es lo que ha hecho Robert D. Levin, pianista y musicólogo norteamericano, quien ya había realizado la tarea de terminar el Requiem en 1993 (curiosamente, el 13 de junio y 7 de julio de este año Roberto San Juan y Pablo-L Rodríguez han…
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