Para aquellos que conocemos el estilo del director australiano, nacido en EEUU, es muy fácil identificar sus interpretaciones de la música de Mozart. El ataque impaciente y rápido, las notas bien cortas, la transparencia y la velocidad extremadamente ágil, son todos signos de un director que hay hecho sus investigaciones académicas y que ha llegado a una conclusión interpretativa que defiende con uñas y dientes. Por eso hay que ser muy cuidadoso con los comentarios de sus interpretaciones, no vaya a ser que el meticuloso Mackerras lea una de nuestras notas y manifieste su desacuerdo con furia, con una carta refutando y justificándose.
Pero hete aquí que un modesto crítico como quien les escribe también tiene aliados, y puede recurrir a trabajos académicos que, en ciertos casos, dan una base para discutir las interpretaciones de Mackerras.…
Comentarios