Es curioso observar la secuencia de las composiciones de cámara de Brahms dedicadas a cuerdas sin piano. Primero compuso los dos Sextetos, objeto de este CD, luego los tres cuartetos de cuerda, y al final, los dos Quintetos (con dos violas). Pero hay en todo esto una lógica aplastante: para empezar, los sextetos son menos delicados en cuanto a sonoridad de conjunto -hay más recursos a disposición, y Brahms los emplea con maestría, preparándose así para componer más adelante los cuartetos-; y después de los cuartetos y la experiencia adquirida, una viola más para los quintetos le devolvió nuevamente mayor libertad, en sus años de madurez.
Resulta igualmente curioso constatar que el Primer Sexteto op 18 se ha hecho más célebre que el segundo. En efecto, es más rico en inventiva, tiene unas melodías que nunca se olvidan, y está compuesto con…
Comentarios