Llegó nuestro segundo día de conciertos en el Beethovenfest, tras una nueva jornada en la ex-capital alemana en la que pudimos asistir entre otros lugares al Kunstumuseum y al edificio que alberga la colección Guggenheim. Allí nos esperaba la exposición de obras rusas con Kandiskys, Tatlins y Sujetines, entre otros, que habría de completar nuestra visión panorámica de aquel país, germen de un buen número de obras de Beethoven.
Preparados en la Beethovenhalle y sentados en las sillas acolchadas de la rancia y cincuentenaria sala de conciertos, observamos la protocolaria vestimenta de chaqueta y vestido largo de los/las asistentes. Más tarde nos enteramos de que se trataba de un concierto benéfico -de ahí los atuendos- cuyos fondos se iban a destinar a terminar de pagar una copia de imprenta de la Misa Solemne adquiridos para el archivo de…
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