La inauguración de la nueva temporada tenía que ser con Mozart. Lo raro fue que no se eligiera un título 'mayor' ni una nueva puesta en escena. Lo de 'mayor' lo escribo así porque creo que El rapto del serrallo -sin duda no del nivel de la trilogía de Da Ponte- bastaría para asegurar la gloria de su compositor, aunque fuera la única ópera que compusiera. Lo que pasa es que a Mozart -hoy adorado por decreto- a veces se le ponen unas medidas un tanto absurdas. A mí me basta con esa respuesta del joven autor cuando la católica majestad del lugar y momento le dijo frívolamente "demasiadas notas, querido Mozart": "las que necesita, Majestad'.
Tal vez para que durara como 'las mayores' se decidió, como ya en 1999 cuando se estrenó esta versión, que durara tres horas (con dos intervalos que la llevaron a casi cuatro). Lo que significó incluir…
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