Ir a la Volksoper siempre es un placer, y este Barón gitano no fue la excepción. Mientras muchos teatros son muy 'protectores' con las obras que consideran propias -y las operetas vienesas de Johann Strauss lo son, sin duda- y apenas se atreven a introducir cambios en ellas, la Volksoper no tiene problemas y presenta siempre escenografías variadas: no muy arriesgadas, ciertamente, pero tampoco aferradas a la tradición.
En este caso, Valentina Simeonova hizo un montaje colorista, ágil, y tan ingenuo y directo que resulta incluso maniqueísta: 'Zsupán' el criador de cerdos, su familia y sus criados aparecen siempre con máscaras de cerdos, mientras que 'Sandor', su amada 'Saffi' y su familia llevan trajes de esos que precisamente se llaman 'de opereta'. Y lógicamente más de opereta aún son los trajes de los militares -especialmente al final…
Comentarios