Cuando una soprano de la talla de Mirella Freni se sube al escenario, se espera que el concierto se tiña con el color de los homenajes. La sala se llena, se recibe al artista con una prolongada ovación y se le vitorea como en sus mejores tiempos. Algunos de estos conciertos no permiten un disfrute mayor que el de la propia veneración al artista, pero hay otros que sí y el recital madrileño de Freni es un buen ejemplo de ello. Desgraciadamente el aforo del Auditorio Nacional mostraba sólo media entrada, algo totalmente insuficiente para recibir a la gran artista.La voz de Mirella Freni siempre se ha caracterizado por su extensión y uniformidad de color. La controlada respiración -que no prolongado el aliento- y el inteligente fraseo de la soprano, así como sus más que suficientes dotes interpretativas la han convertido en una de las…
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